martes, 19 de junio de 2007

ACTIVIDAD DE LA SEMANA: 11-15 de Junio

Esta semana vamos a trabajar como los actores del corral de comedias. El poeta Lope de Vega le ha vendido al autor de nuestra compañía un fragmento de la obra que está terminando , El perro del hortelano, para que sea un éxito la representación en el corral tenéis que prepararlo por parejas. Para ello, debéis seguir las indicaciones que siguen:
  1. Conoce bien el texto. Léelo cuantas veces sean necesarias hasta llegar a comprenderlo enteramente. Procura, aclarar toda alusión cultural, mitológica, etc., y meditar las reflexiones y pensamientos del autor. Si el que dice no entiende lo que dice, peor lo entenderá el que lo escucha.
  2. Recita con lentitud, destacando las palabras más importantes por su significado.
  3. Vocaliza bien, sin omitir sílabas o letras.
  4. Matizar los niveles de intensidad: más fuerte (dramatismo, energía); más débil (abatimiento); tono ascendente y descendente en la misma sílaba o en su inmediata (lirismo, emociones, afectividad).
  5. Señala el ritmo y las pausas, pero evita el soniquete monótono variando ligeramente el tono en las palabras o frases más importantes o deteniéndote en ellas un poco más.
  6. Evíta detenerte en los finales de verso, pero tampoco leas como si fuese prosa.
  7. Recuerda que los actores barrocos tenían que decir el verso exagerando los matices, de lo contrario, el público -que no solía estar en silencio- perdía la atención.
ESTE ES EL TEXTO QUE TENÉIS QUE REPRESENTAR


Diálogo de Teodoro y Diana, acto III

[DIANA habla ] a TEODORO

DIANA: Oye aquí aparte.

TEODORO: Aquí estoy
a tu servicio.

DIANA: Teodoro,
tú te partes, yo te adoro.

TEODORO: Por tus crueldades me voy.

DIANA: Soy quien sabes;¿qué he de hacer?

TEODORO: ¿Lloras?

DIANA: No; que me ha caído
algo en los ojos.

TEODORO: ¿Si ha sido
Amor?

DIANA: Sí debe de ser;
pero mucho antes cayó,
y agora salir querría.

TEODORO: Yo me voy, señora mía;
yo me voy, el alma no.
Sin ella tengo de ir;
no hago al serviros falta,
porque hermosura tan alta
con almas se ha de servir.
¿Qué me mandáis? Porque yo
soy vuestro.

DIANA: ¡ Qué triste día!

TEODORO: Yo me voy, señora mía;
yo me voy, el alma no.

DIANA: ¿Lloras?

TEODORO: No; que me ha caído
algo, como a ti, en los ojos.

DIANA: Deben de ser mis enojos.

TEODORO: Eso debe de haber sido.

DIANA: Mil niñerías te he dado,
que en un baúl hallarás;
perdona, no pude más.
Si le abrieres, ten cuidado
de decir, como a despojos
de vitoria tan tirana,
«Aquéstos puso Dïana
con lágrimas de sus ojos.»

Si quieres leer más, aquí encontrarás El perro del hortelano



No hay comentarios.: